lunes, 29 de julio de 2019

Una reseña del libro “La trampa de la diversidad. Cómo el neoliberalismo fragmentó la identidad de la clase trabajadora”

Desde PODEMOS-PRADO DEL REY queremos recomendar la lectura de este libro:

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La reseña está escrita por: 

El libro de Daniel Bernabé constituye un exponente más de la necesaria rearticulación de la reivindicación del papel de la clase trabajadora y el conflicto capital/trabajo como el punto central de cualquier proyecto que se reivindique  de izquierdas, realmente transformador y rupturista. Además, representa la respuesta a una izquierda reformista que lleva en las dos últimas décadas, al menos, sin un sujeto transformador claro y totalmente entregada al mercadeo electoralista, perdiendo así la claridad y dirección en un proyecto político que se suponía que era la defensa de los explotados por el capitalismo. 

Por un lado, la socialdemocracia clásica que se convirtió hacia el neoliberalismo en lo que se podría denominar como socioliberalismo (Tercera Vía de Blair como máximo exponente) y por el otro, las nuevas socialdemocracias que hablan de “la gente, la ciudadanía, el pueblo o la patria” pero cuyas alusiones al antagonismo capital/trabajo son escasas, tímidas o directamente nulas. 
Entonces, ¿qué ha diferenciado a la izquierda reformista de las derechas? Pues como alude Bernabé en su obra han sido las “guerras culturales”, que situaban el conflicto en lo meramente simbólico y no en lo laboral o económico, tal como ocurrió con el gobierno de Zapatero en España: 
“La política española se empezó a parecer cada vez más a la norteamericana no sólo por la presencia abrumadora del bipartidismo, que del consenso del Estado del bienestar había pasado al consenso del neoliberalismo, no sólo por la presencia de la clase media como clase aspiracional para todos, sino además porque habíamos importado conceptos como el de la corrección política y el centro de gravedad del debate se había desplazado de la redistribución económica a la representación simbólica.”[1]
Y esas situaciones por experiencia histórica ya sabemos al final a quién terminan beneficiando, a la derecha y al capital, ante la falta de verdadero proyecto político de una izquierda que se olvidó de la clase trabajadora y de construir una alternativa al capitalismo.
Progresía neoliberal e interseccionalidad
Un hito importante en la conversión de la socialdemocracia de forma definitiva hacia el neoliberalismo y las alabanzas al capitalismo fue la Tercera Vía de Tony Blair que terminó por destruir las bases del Partido Laborista británico en lo que se denominó como New Labour:
“Blair tuvo su Suresnes particular al eliminar la histórica cláusula IV del Partido Laborista que defendía la propiedad común de los medios de producción, distribución e intercambio. En una entrevista de campaña, el nuevo candidato laborista decía mirando a cámara mientras conducía su utilitario en mangas de camisa que de hecho, el Partido Laborista está con la clase media.”[2]
Las referencias a la clase trabajadora desaparecieron a pesar de que es la mayoritaria en la sociedad, y se pasó a hablar de “clase media” continuamente, el clásico “todos somos clase media”. Por otra parte, se empezaron a tratar en el contexto de las guerras culturales las discriminaciones por género, raza u orientación sexual de forma totalmente desvinculada a la opresión capitalista, que utiliza y potencia dichas diferencias para aumentar la explotación; y de hecho, dichas reivindicaciones son y han sido utilizadas y mercantilizadas por el capitalismo, como puede ser el caso del denominado gaypitalismo:
“[…] existe una aceptación acrítica del neoliberalismo por parte de las minorías, como en el llamado gaypitalismo, donde los modos de vida de los miembros prominentes de la comunidad homosexual se adaptan a los valores dominantes del libre mercado. Así la consecución de los derechos LGTB se concibe como una cuestión de acceso a los bienes y el respeto que la sociedad tributa como una cuestión meritocrática. De esta manera, se está trasmitiendo el mensaje de que los problemas que encuentra un homosexual no son sistémicos, sino derivados de la actitud del individuo”[3]
En el caso de Estados Unidos, este neoliberalismo “progre”, que tan útil ha sido en la llegada a la presidencia de Donald Trump, lo vemos representado en figuras como las de Oprah Winfrey:
“A raíz de las denuncias de acoso sexual en el ámbito artístico en EEUU, Winfrey dio un contundente y emotivo discurso en la entrega de los Globos de Oro al respecto. La intervención fue celebrada y compartida en redes sociales hasta la saciedad, muchas mujeres feministas vieron en sus palabras una inspiración. Winfrey es un gran producto en el mercado de la diversidad, es mujer, negra y de orígenes pobres. Y una de las más grandes difusoras de la ideología neoliberal en el mundo. Su programa de testimonios, donde habitualmente  la materia prima utilizada son las mujeres de clase trabajadora, pasó a mediados de los noventa de ser un espacio lacrimógeno y más o menos insustancial a recoger toda la morralla del pensamiento positivo, los libros de autoayuda y los gurús de la superación.”[4]
La trampa de la diversidad, la mercantilización electoralista del proyecto político y la “nueva política” post-15M
La denominada “nueva política” y los nuevos activismo post-15M en cierto sentido no se diferencian excesivamente del progresismo neoliberal en sus planteamientos, más centrados en un planteamiento interseccional de las discriminaciones de minorías y obviando la construcción de un proyecto político de carácter anticapitalista y basado en la mayoría asalariada de la sociedad. En ese sentido, Bernabé expone varios ejemplos al respecto, como la visión de Íñigo Errejón del partido como un producto a consumir  más:
“[…] atendiendo a las palabras de Errejón, la transformación de la política en un producto no sólo se conoce sino que se acepta. Así el líder político se convierte en un icono pop, vacío y ahistórico sin ningún lastre del pasado que mantiene con sus votantes una relación mercantil, `me prometiste que si yo compraba este aparato me iba a producir felicidad´. Lo ya visto en Clinton, Blair, Zapatero y Obama se traslada sin prejuicios a la política del cambio, un cambio abstracto del que, si bien conocemos algunos datos sobre el punto de partida, qué es lo entendido como susceptible de transformarse, desconocemos en gran medida a dónde quiere llegar, su horizonte. ¿La felicidad, tal vez?”[5]
El autor alude precisamente al caso del ayuntamiento de Madrid con Manuela Carmena como la concreción de esta nueva política mercantilizada:
“Manuela Carmena, la alcaldesa de Madrid, llegó a la alcaldía por múltiples factores, pero entre ellos por cosificarse como un producto que el votante progresista compró en las elecciones…Existen, por tanto, dos Carmenas, el producto aspiracional y la real, es decir, la persona con una ideología definida que le ha hecho optar en su gestión por unas políticas, en lo material, con muchos menos cambios de los esperados.” 
En ese sentido, el llamado “carmenismo” constituye un ejemplo de continuidad con el socioliberalismo en un proyecto centrado en lo simbólico y superficial con una ausencia de políticas reales dirigidas a la superación del modelo capitalista. Afirma Bernabé:
“¿Cuál es la forma de simular este concepto del cambio? Las guerras culturales, aquellos conflictos centrados en lo simbólico. Por ejemplo peatonalizar grandes calles del centro, lo que simboliza una movilidad sostenible, que cuenta, por el contrario, con un trasfondo bien concreto que coincide con los intereses económicos de las grandes marcas de ropa situados en esas calles. Colocar una pancarta de Refugees Welcome cuando apenas llegó ninguno a territorio español…La derecha, política y mediática, asume con gusto estos conflictos en el campo de los simbólico, ya que le permiten agitar su lado más reaccionario sin jugarse el tipo en campos como el urbanístico o el fiscal, que le son desfavorables.”[6]
Respecto a los activismos de la posmodernidad, el autor cita una afirmación en Twitter del humorista Ignatius Farray que evidencia de forma bastante clara los problemas de la izquierda interseccional, que olvidó a la clase trabajadora y la cuestión económica en la lucha de clases: 
“Me he encontrado a una persona que necesita ayuda pero no es ni MUJER, ni LGTB, ni DISFUNCIONAL, ni pertenece a ningún COLECTIVO RACIAL DESFAVORECIDO, así que le he pegado una paliza por FACHA.”[7]
Desactivación de la trampa de la diversidad y críticas a la obra desde el reformismo institucionalizado
En la última parte de la obra, Bernabé realiza propone algunas ideas para llevar a cabo una desactivación de esa trampa de la diversidad, aclarando que “no es un libro contra la diversidad, es decir, contra la pluralidad de nuestras sociedades…sí es un libro que trata de desvelar la transformación de la identidad en un producto aspiracional que compite en un mercado”. Y aunque la obra no propone de forma cerrada un proyecto de recuperación del movimiento obrero del siglo XX, sí da algunas pistas al respecto que se enmarcan en un rechazo a las ilusiones reformistas que aceptan el marco de la democracia burguesa capitalista:
“[…] la izquierda actual debería revisar su esperanza de competir siendo un producto más de esta sociedad. Blair y el New Labour quedaron hechos trizas hace ya bastante tiempo, es hora de hacer trizas sus sentidos comunes, sus verdades aparentes…Cualquier izquierda mínimamente transformadora nunca tendrá al alcance estas herramientas de gestión y análisis de datos masivos. Esto unido a un gigantesco y perfeccionado sistema cultural y de entretenimiento e información parcial hace que las posibilidades de obtener una simple victoria electoral se reduzcan dramáticamente…Pensar que este conflicto se puede puentear mediante el populismo, el asalto a los medios o la desestructuración del lenguaje, pensar en definitiva que la izquierda puede resultar útil quitándose incluso el nombre es jugar a la ruleta rusa con el tambor cargado de balas…Si la izquierda acepta el juego propuesto, como ha hecho desde mediados de los años noventa, puede tratar de encontrar una nueva pirueta que le haga ganar unas elecciones, que le haga disfrutar de la ensoñación de manejar un poder con una autonomía cada vez más escasa.”[8]
Y propone de forma más o menos implícita la superación de este marco:
“La izquierda no puede ganar al neoliberalismo en su propio terreno de juego, con sus reglas, mediante atajos del lenguaje, fantasías tecnoutopistas y análisis de datos. Ahí es donde llevamos desde mediados de los noventa y es algo que sólo ha servido para vaciar los partidos, los sindicatos y los programas ideológicos…La respuestas las tienen en una gloriosa tradición de políticos, teóricos, militantes, revolucionarios, filósofos, pensadores, escritores, músicos, pintores y poetas, mujeres y hombres, que nos dejaron un legado que recuperar, el de la modernidad, el del siglo XX…”[9]
Por su parte, las críticas a la obra desde representantes de la izquierda reformista institucionalizada no se han hecho esperar, como es el caso de Alberto Garzón, que llega a hacer interrogantes como “¿Por qué a una pensionista mujer y lesbiana le debe parecer más importante hablar de clase trabajadora que de feminismo y políticas de diversidad?”.[10] Desde posiciones marxistas, le podemos dar la vuelta a este interrogante: ¿Por qué esa misma mujer y lesbiana va a unirse a un feminismo y una política de diversidad que no tenga en cuenta la clase ni el antagonismo capital/trabajo?. ¿Con quién tiene más en común esa mujer, con otra mujer de clase burguesa y lesbiana como ella, a la que probablemente no le preocupe ni comparta la lucha de los pensionistas, o con un hombre pensionista de clase trabajadora, con el que sí comparta la misma situación de precariedad y opresión capitalista? ¿No sería más fácil defender el fin de las opresiones ligando estas reivindicaciones a las luchas económicas, en lugar de crear activismos “interclasistas” y que asumen el orden capitalista en la práctica?
Conclusiones
Lo que en definitiva propone Daniel Bernabé en su obra es la recuperación del paradigma y el sujeto en el que se ha basado la izquierda durante el siglo XX y con el que ha conseguido sus mayores logros históricos: antagonismo capital/trabajo, lucha de clases y clase trabajadora como sujeto. Y esto se justifica porque la mayoría de la población en la actualidad se puede considerar clase trabajadora, a pesar de que la izquierda institucionalizada oficial no quiera ni recuperar ni incentivar esa conciencia de clase, y ese precisamente ha sido el logro de la derecha neoliberal en las últimas décadas. En España, en 2018 hay un total de unos 23 millones de personas mayores de 16 años que son asalariados, ya sea por cuenta propia o ajena, o parados, lo que constituye la mayoría de la sociedad. Y esa es la base sobre la que debería crearse un verdadero proyecto transformador, y no en los símbolos o el patriotismo como algunos líderes de PODEMOS han pretendido. 
En ese sentido, se hace un repaso a cómo la izquierda reformista ha olvidado o abandonado a la clase trabajadora en una nueva vuelta de tuerca que sigue la tradición hacia la derecha de los reformismos del siglo XX, desde Kautsky o Berstein hasta los Blair o Schroeder. Y esa situación, ha constituido un campo abonado para la expansión y los triunfos de los Trump, Le Pen, Orban o Salvini en los tiempos recientes, una advertencia para la izquierda del Estado español.
Libros como La trampa de la diversidad o La clase obrera no va al paraíso[11] son un muy interesante aporte en el necesario rearme ideológico de la izquierda, al plantear la necesidad de la recuperación de la centralidad de la clase trabajadora en un proyecto político de transformación en sentido socialista. La conclusión práctica de este debate tiene que ser la construcción de una fuerte tendencia marxista en el movimiento obrero para llevar a cabo esta tarea.
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[1] Bernabé, Daniel, La trampa de la diversidad. Cómo el neoliberalismo fragmentó la identidad de la clase trabajadora, Madrid, Akal, 2018 (p. 130)
[2] op. cit. (p. 87)
[3] op. cit. (p. 133)
[4] op. cit. (p. 171)
[5] op. cit. (p. 136)
[6] op. cit. (p. 154-155)
[7] op. cit. (p. 136)
[8] op. cit. (p. 243-244-246)
[9] op. cit. (p. 248)
[10] Garzón, Alberto, "Crítica de la crítica a la diversidad", en eldiario.es
[11] Tirado, Arantxa y Romero, Ricardo, La clase obrera no va al paraíso. Crónica de una desaparición forzada, Madrid, Akal, 2016

carta de la dirección de Podemos.

Resultado de imagen de carta de podemos a los inscritos
Carta de Podemos a sus militantes
Creemos imprescindible informar a los cientos de miles de personas inscritas en Podemos de lo que ha ocurrido en los últimos tiempos, y, más en concreto, en estos últimos días, acerca de la investidura fallida de Pedro Sánchez.
Pero, para ello, primero es importante refrescar la memoria un poco.
¿Cómo llegamos hasta aquí?
Junio de 2018 – Impulsamos y apoyamos una moción de censura contra el Gobierno corrupto de Mariano Rajoy. Convertimos a Pedro Sánchez en presidente sin exigir nada a cambio.
Octubre de 2018 – Firmamos un acuerdo político y presupuestario con el Gobierno del PSOE que generó una ola de ilusión en amplias capas de la población. El contenido del acuerdo fue incumplido de manera flagrante por el Gobierno, a pesar de que muchas de las medidas no tenían relación directa con la aprobación o no de los Presupuestos Generales del Estado.
Febrero de 2019  El PSOE no consiguió articular la mayoría parlamentaria suficiente y el Congreso de los Diputados rechazó el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2019. Sánchez convocó elecciones generales anticipadas el 28 de abril.
Abril de 2019 – Tras una participación histórica, el resultado de las fuerzas de base electoral progresista superó claramente al bloque de las tres derechas.
N.º votosN.º diputadas/diputados
PSOE7.480.755123
UNIDAS PODEMOS3.732.92942

¿Qué ocurre a partir de entonces?
Mano tendida.
Una vez celebradas las elecciones municipales y autonómicas, ofrecemos al PSOE y a Pedro Sánchez nuestra plena disposición para formar un Gobierno de coalición entre ambas fuerzas políticas para intentar hacer políticas que mejoren la vida de la mayoría.
Este Gobierno debe construirse de manera proporcional a lo que el pueblo votó en las urnas.
¿Por qué nos empeñamos en eso?
Porque estos tres años de experiencia institucional nos han demostrado que es imposible aquel anhelo del 2015 de «gobernar desde el Parlamento». La realidad es que el diseño institucional del Estado otorga mucho más poder, capacidad e influencia al Gobierno que al Congreso y al Senado. Muchísimo más.
Lo comprobamos durante tres años de triquiñuelas, vetos, cupos limitados y declaraciones muy bonitas, pero que nadie cumple.
Las leyes se cambian con el empuje de las calles —el movimiento de pensionistas es un buen ejemplo de ello—, pero se materializan en el BOE. Y la capacidad de hacerlo desde el Gobierno es infinitamente mayor que desde la oposición. Lo comprobamos en nuestras propias carnes. De ahí nace nuestra insistencia en formar parte del próximo Gobierno.
¿Qué ha ocurrido en las «negociaciones»?
Durante estos tres meses, el PSOE, con Pedro Sánchez a la cabeza, se ha negado en rotundo a valorar la posibilidad de un Gobierno conjunto con Unidas Podemos. Ha buscado descaradamente el apoyo de Cs y PP, objetivo que tampoco ha conseguido.
Poco a poco, el tiempo se agotaba y Pedro Sánchez apenas se movía de sus posiciones iniciales; planteaba «alternativas» y actuaba como si hubiera obtenido mayoría absoluta.
En ese contexto, con el plazo a punto de finalizar y cumpliendo con una de nuestras señas de identidad, convocamos una consulta ciudadana para decidir de manera colectiva qué hacer. Participaron en ella 138.000 personas y la opción de Gobierno de coalición obtuvo un amplio apoyo del 70%.
Y continuamos con la mano tendida.
Desde un primer momento, renunciamos a ocupar determinados ministerios denominados «de Estado», aunque tendríamos todo el derecho del mundo en función de nuestro resultado electoral. Las matemáticas son crueles con quien miente: obtuvimos la mitad de los votos y un tercio de las diputadas y diputados que obtuvo el PSOE.
Tras esta primera gran renuncia, el siguiente obstáculo fue un veto personal a nuestro candidato, algo sin precedentes en ninguna de las democracias de nuestro entorno. Como ya es conocido, nuestro compañero Pablo Iglesias renuncia a formar parte del Gobierno, a pesar de contar con el apoyo de casi cuatro millones de personas. La generosidad de Unidas Podemos y las ganas sinceras de formar Gobierno quedaban demostradas una vez más.
Renuncia Pablo Iglesias, pero el PSOE no quiere negociar
Tras la renuncia de nuestro candidato a la presidencia del Gobierno, el PSOE y Pedro Sánchez no tienen más remedio que asumir que el Gobierno debe ser compartido.
A partir de ese momento, cuando el sentido común dictaba que el nuevo Gobierno estaba más cerca que nunca y podría empezar a trabajar cuanto antes, el PSOE no muestra intenciones reales de negociar y traslada el debate a los medios de comunicación, mediante filtraciones interesadas, verdades a medias o, directamente, mintiendo ante los micrófonos.
Un ejemplo de ello fue enumerar una lista de ministerios sociales que, en algún momento de las conversaciones, nos habían ofrecido de manera individual y separada, como si los hubieran ofrecido conjuntamente, con el claro objetivo de engañar a la ciudadanía y hacerle creer que Unidas Podemos había rechazado una oferta muy generosa. Queremos dejar bien claro que este hecho nunca ocurrió, es rotundamente falso (no olvidemos que el Gobierno de España actualmente tiene 17 ministerios y Unidas Podemos obtuvo la mitad de los votos que el PSOE).
El colmo de la deslealtad y del uso de la mentira en política fue filtrar a los medios un documento de debate, modificado previamente en los ordenadores del propio Gobierno, y hacer creer a los medios de comunicación y a la población que ese documento eran las «exigencias» de Unidas Podemos.
A pesar de todo esto, y de las intervenciones en el propio debate de investidura que intentaron humillar a nuestro Grupo Parlamentario para forzar una ruptura de las negociaciones, decidimos continuar con la mano tendida. Prueba de ello fue nuestra abstención en ambas sesiones.
Poniendo por delante el interés general, y cediendo muchísimo, lanzamos una propuesta de última hora: renunciar al Ministerio de Trabajo, a pesar de su importancia para nuestro espacio político, a pesar de que acabar con la precariedad y los bajos salarios ha sido una prioridad absoluta para Unidas Podemos.
Somos conscientes de que esta propuesta está muy por debajo de lo que democráticamente expresó la gente en las urnas, pero, aun así, la realizamos, porque tenemos claro que el país necesita un nuevo Gobierno que trabaje y lo necesita ya.
Siempre la mano tendida.
Desgraciadamente, esta última propuesta también fue rechazada por el PSOE, que la tachó de «ocurrencia». Así está la situación en este momento.
Sin competencias reales
Sabemos que es duro, sabemos que hay muchas ganas de cambiar las cosas y las expectativas eran altas. Que en el Consejo de Ministras del Gobierno de España haya compañeras y compañeros de Unidas Podemos haciendo políticas diferentes suena muy bien, lo sabemos, pero no podemos caer en la trampa. No podemos aceptar carteras sin capacidad ejecutiva. Y esto no tiene que ver con intereses de partido, sino con los intereses de la gente trabajadora.
Pongamos un ejemplo: vivienda. ¿Para qué sirve tener el Ministerio de Vivienda si está vacío de competencias y no podemos parar los desahucios sin alternativa habitacional ni bajar el precio de los alquileres porque son competencias de Fomento y de otros ministerios? Necesitamos que haya un acuerdo y competencias suficientes para saber que el PSOE va a estar a favor de esas medidas.
No es oro todo lo que reluce. Si la pelea fuera por sillones, ya estaríamos sentados en ellos. Hubiéramos aceptado sin pestañear cualquiera de las ofertas de carteras sin competencias reales para hacer política. Pero no se trata de eso.
Queremos educación infantil para nuestras hijas e hijos, queremos pensiones decentes, queremos acabar con la precariedad y muchas cosas más, y por eso damos la batalla.
No nacimos para dar un Gobierno gratis a un partido que tantas veces ha traicionado a sus votantes, pero tampoco para ocupar puestos sin poder real que no cambien nada y nos conviertan en cómplices del sufrimiento diario de millones de familias. A pesar de que se intentó instalar el relato de que estábamos solo interesados o interesadas en sillones, la realidad ha demostrado que nuestro único interés está en la defensa de los derechos de la ciudadanía.
Hay tiempo por delante
Y, precisamente por eso, creemos que estamos a tiempo. Tenemos el objetivo claro y, además, sabemos que es urgente, que mucha gente no llega a fin de mes y no puede esperar más. Seguimos con la mano tendida a Pedro Sánchez y al PSOE para formar Gobierno.
A pesar de las humillaciones, a pesar de las provocaciones, seguimos con la mano tendida. Porque esto no va de emociones y egos. Si votáramos con las tripas y el corazón, el pacto sería imposible; pero estamos usando la cabeza, intentando estar a la altura de nuestro papel histórico y sin olvidar nunca que las 42 personas que se sientan en el Congreso de los Diputados no se representan a sí mismas. Representan los anhelos, las esperanzas y las necesidades de 3.700.000 personas y de muchas más que no nos votaron.
Hasta el 23 de septiembre hay tiempo, nosotros y nosotras nunca tiraremos la toalla para construir un país mejor.


domingo, 28 de julio de 2019

El PSOE nunca ha querido negociar una coalición progresista, y ahora lo volverá a intentar con la derecha para vergüenza de sus votantes.

No hay ninguna descripción de la foto disponible.
Esto es lo que está pasando:
Pedro Sánchez en el fondo busca el apoyo de Ciudadanos y sabía que hasta septiembre tiene tiempo, por eso no ha querido llegar a un acuerdo con Unidas Podemos.
Y la prueba de ello es que Unidas Podemos cedió en todo lo que pedía. Vetó a Pablo Iglesias, un veto sin precedentes en ninguna democracia del mundo. Pero aún así, Pablo Iglesias miró por el bien común y dio un paso a un lado. 
Después de hacer algo como eso, ¿alguien cree que Unidas Podemos no ha hecho lo imposible por llegar a un acuerdo con el PSOE? ¿Alguien a estas alturas después de ver todo lo que ha pasado, no cree que el problema es Pedro Sánchez que no quería el acuerdo con Unidas Podemos porque en el fondo lo quiere con Ciudadanos?.
Queríamos asumir políticas y competencias en:
👋Transición Ecológica: NO, que se van a enfadar las GRANDES ELÉCTRICAS.
👋Justicia Fiscal: NO, que se van a enfadar los grandes empresas del IBEX35.
👋Trabajo: NO, que sois inquietantes para la CEOE.
👋Pablo Iglesias en el Gobierno: NO, que aunque no lo podamos decir, no lo van a permitir los que mandan sin presentarse a las elecciones, los grandes poderes de este pais. No quiero que me hagan lo que me hicieron en 2016, que me casi me echan del PSOE y a poco no lo cuento.
Por Unidas Podemos no va a ser, seguimos dispuestos aunque Pedro Sánchez no quiera.

viernes, 26 de julio de 2019

Abuelos y abuelas, hoy es vuestro día! 👵👴 Muchas felicidades #GraciasAbuelos

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En el día de los abuelos, queremos agradecer a todas esas personas mayores que asisten en los cuidados familiares. Porque fueron, somos. #GraciasAbuelas #GraciasAbuelos


Comunicado de PODEMOS

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La Secretaría  de Organización Estatal de PODEMOS hace público el siguiente comunicado:

🔔✏ Queremos contarte qué ha ocurrido estas semanas y últimos días en torno a la investidura de Sánchez. Vamos por partes:

🤷🏻‍♀🤷🏻‍♂ ¿Cómo llegamos hasta aquí?
Tras impulsar en 2018 una moción de censura a Rajoy sin pedir nada a cambio, firmamos un acuerdo de presupuestos con Sánchez cuyo contenido incumplió el PSOE a continuación. Las cuentas no salieron y fuimos a elecciones. Unidas Podemos obtuvo la mitad de votos que el PSOE (3,7 millones frente a 7,4).

¿Qué ocurre a partir de ahí?
Ofrecimos a Sánchez nuestra plena disposición a formar un Gobierno de coalición entre ambas fuerzas políticas para intentar hacer políticas que mejoren la vida de la mayoría, proporcional a lo votado. ¿Por qué? Porque estos tres años de experiencia institucional nos han demostrado que la capacidad de transformar las cosas desde el Gobierno es mucho mayor que con la mera presencia parlamentaria o en la oposición. 

¿Qué ha pasado en las negociaciones?
Durante estos tres meses, el PSOE se ha negado en rotundo a valorar la posibilidad de un Gobierno conjunto con UP. Han buscado el apoyo de Cs y PP, que tampoco han conseguido. El tiempo se agotaba y Sánchez apenas se movía de sus posiciones iniciales, planteando “alternativas” como si hubiera obtenido mayoría absoluta. Convocamos una consulta en la que votaron 138.000 personas. La opción de Gobierno de coalición obtuvo un apoyo del 70%.

Renuncia de nuestro candidato
Aceptamos no ocupar Ministerios “de Estado”. Tras esta primera gran renuncia, el siguiente obstáculo fue un veto personal a nuestro candidato, sin precedentes en las democracias de nuestro entorno. Pablo Iglesias renunció. Tras ello, Sánchez aparentó asumir que el Gobierno debía ser compartido. Pero el PSOE no mostró intenciones reales de negociar y trasladó el debate a los medios de comunicación mediante filtraciones interesadas, verdades a medias o directamente mintiendo ante los micrófonos.

Los últimos dos días
👉 Ejemplo de su “voluntad negociadora” fue enumerar una lista de Ministerios sociales que en algún momento de las conversaciones nos habían ofrecido de manera individual y separada como si lo hubieran ofrecido conjuntamente. Con el claro objetivo de engañar a la ciudadanía y hacerles creer que UP había rechazado una oferta muy generosa. 

👉 También filtraron a los medios un documento de debate, modificado previamente en los ordenadores del propio Gobierno, para hacer creer a los medios de comunicación y a la población que ese documento eran las “exigencias” de UP.

A pesar de todo esto y de las intervenciones en el propio debate de investidura intentando humillar a nuestro Grupo Parlamentario para forzar una ruptura de las negociaciones, decidimos continuar con la mano tendida. Prueba de ella fue nuestra abstención en ambas sesiones. Lanzamos una propuesta de última hora: renunciar al Ministerio de Trabajo, a pesar de la importancia del mismo para nuestro espacio político, también rechazada por el PSOE tachándola de “ocurrencia”. Así está la situación en este momento.

Sin competencias reales 
No podemos aceptar carteras sin capacidad ejecutiva. Y esto no tiene que ver con intereses de partido, sino con los intereses de la gente trabajadora. ¿Para qué sirve controlar en Ministerio de Vivienda si no tienes competencias reales en políticas de alquiler o contra los desahucios? Si la pelea fuera por sillones, ya estaríamos sentados en ellos. No nacimos para dar un Gobierno gratis a un partido que tantas veces ha traicionado a sus votantes, pero tampoco para ocupar puestos sin poder real que no cambien nada.

⏳ Hay tiempo por delante
Y precisamente por eso, creemos que estamos a tiempo. Tenemos el objetivo claro y además sabemos que es urgente, que mucha gente no llega a fin de mes y no puede esperar más. Seguimos con la mano tendida a Pedro Sánchez y al PSOE para formar Gobierno. Hasta el 23 de septiembre hay tiempo y voluntad de acuerdo.


jueves, 25 de julio de 2019

POLÍTICAS ACTIVAS DE EMPLEO



El secretario general de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, se sienta en su escaño del Congreso. /EFE



El líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha hecho desde la tribuna del Congreso de los Diputados una última oferta a Pedro Sánchez para conformar gobierno. Iglesias ha pedido, concretamente, las competencias en "políticas activas de empleo". Pero, ¿qué significa esto?
Significa, concretamente, tener competencias para elaborar el Plan Anual de Política de Empleo (PAPE), que contiene servicios y programas de políticas activas de empleo que se proponen llevar a cabo las Comunidades Autónomas, tanto las financiadas mediante fondos estatales, distribuidos de acuerdo con los criterios objetivos acordados por la Conferencia Sectorial de Empleo y Asuntos Laborales, como con recursos económicos propios, así como las acciones y medidas que va a realizar, en su ámbito de competencia, el propio Servicio Público de Empleo Estatal.
Se trata, por tanto, de unas competencias que permiten al Ejecutivo central diseñan el marco general de estas políticas activas, pero que, en la práctica, son las comunidades autónomas las que ejecutan estas políticas y eligen entre las medidas propuestas por el Ejecutivo central. 
Según informa eldiario.es, el presupuesto que tenía destinado el Gobierno dePedro Sánchez en 2019, que finalmente no fue aprobado, para políticas activas de empleo era de 5.985 millones. Asimismo, también señala que entre 2012 y 2017 unos 40 millones de personas han sido atendidas por los servicios nacionales de empleo, que en realidad son alrededor de 12 ya que hay que tener en cuenta que el mismo desempleado puede haber acudido varias veces a estos servicios.
Más específicamente, el Real Decreto Legislativo 3/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Empleo, establece como instrumentos de coordinación del Sistema Nacional de Empleo la Estrategia Española de Activación para el Empleo, regulada en el artículo 10 de la ley; los Planes Anuales de Política de Empleo, definidas en el artículo 11; y, por último, el Sistema de Información de los Servicios Públicos de Empleo. 

La Estrategia Española de Activación para el Empleo

La Estrategia Española de Activación para el Empleo, regulada en el artículo 10 del Real Decreto Legislativo 3/2015, se elabora en colaboración con las comunidades autónomas y con la participación de las organizaciones empresariales y sindicales más representativas. Así, esta estrategia incluye los siguientes elementos: 
a) Análisis de la situación y tendencias del mercado de trabajo.
b) Principios de actuación y objetivos estratégicos y estructurales a alcanzar en
materia de políticas de activación para el empleo, incluyendo políticas activas de empleo y de intermediación laboral, para el conjunto del Estado.
c) Marco presupuestario, fuentes de financiación y criterios de gestión de los fondos.
Asimismo, esta estrategia debe reflejar las políticas activas de empleo y de intermediación laboral que se desarrollan en el conjunto del Estado, e incluirá tanto los servicios y programas que realizan los servicios públicos de empleo con fondos estatales como los que las comunidades autónomas realizan con recursos
económicos propios.

Los Planes Anuales de Política de Empleo

Los Planes Anuales de Política de Empleo están regulados en el artículo 11 del citado Real Decreto Legislativo. Según este artículo, los Planes Anuales de Política de Empleo concretarán, con carácter anual, los objetivos de la Estrategia Española de Activación para el Empleo a alcanzar en el conjunto del Estado y en cada una de las distintas comunidades autónomas así como los indicadores que se utilizarán para conocer y evaluar anualmente el grado de cumplimiento de los mismos.
Asimismo, para alcanzar estos objetivos, contendrán la previsión de los servicios y
programas de políticas activas de empleo y de intermediación laboral que se proponen llevar a cabo, tanto las comunidades autónomas en el ejercicio de sus competencias de ejecución en el ámbito del trabajo, el empleo y la formación profesional para el empleo en el ámbito laboral como el Servicio Público de Empleo Estatal en su ámbito competencial.

Sistema de Información de los Servicios Públicos de Empleo

El Sistema de Información de los Servicios Públicos de Empleo se configura como un sistema de información común que se organizará con una estructura informática integrada y compatible, y será el instrumento técnico que integrará la información relativa a la intermediación laboral, a la gestión de las políticas activas de empleo, y de la protección por desempleo, que realicen los servicios públicos de empleo en todo el territorio del Estado.
Este sistema garantizará que se lleven a cabo de forma adecuada las funciones de
intermediación laboral
, sin barreras territoriales; el registro de las personas demandantes de empleo, la trazabilidad de las actuaciones seguidas por estas en su relación con los servicios públicos de empleo; las estadísticas comunes; la comunicación del contenido de los contratos; el conocimiento de la información resultante y el seguimiento, entre otros ámbitos, de la gestión de la formación profesional para el empleo en el ámbito laboral, la orientación profesional, las iniciativas de empleo y las bonificaciones a la contratación, así como las actuaciones de las agencias de colocación.
El sistema permitirá la evaluación, el seguimiento y control de la utilización de fondos procedentes de los Presupuestos Generales del Estado o de la Unión Europea para su justificación.


sábado, 20 de julio de 2019

Pablo Iglesias anuncia que su presencia no será la excusa del PSOE para formar un Gobierno




Las redes se vuelcan con Pablo Iglesias con un masivo "Grande Pablo"


Pablo Iglesias

Ayer por la tarde el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, comunicó, desde sus redes sociales, su renuncia a entrar en el Consejo de Ministros del Gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos.
"No debo ser la excusa del PSOE para que no haya un gobierno de coalición de izquierdas. Estar o no en el Consejo de Ministros no será un problema siempre y cuando no haya más vetos y la presencia de Unidas Podemos en el Gobierno sea proporcional a los votos", afirmó Pablo Iglesias.



Tras el comunicado, las redes sociales se inundaron con un masivo y espontáneo "Grande Pablo" que llegó a ser primer Trending Topic en España durante toda la tarde del viernes. Estas son algunas de las muestras de apoyo y cariño que le enviaron desde la red social Twitter:


Acta del Círculo de PODEMOS- Prado del Rey (TM11102601).  Prado del Rey Cádiz. Prado del Rey 1 de junio 2020. Reunida la asa...

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